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El sueño panamericano conferencia académica, script for a lecture by Javier Santos Asensi
La idea de un mundo hispano unido, de todos los países de habla hispana trabajando juntos en una misma dirección, labrándose un lugar destacado en este mundo globalizado y cada vez más competitivo, no es un concepto nuevo. Quizás los retos que se les plantea a las naciones hispanas para hacerse un hueco en los mercados internacionales y determinar políticas económicas y sociales para erradicar la pobreza y las desigualdades sean cada vez más apremiantes y necesarios; pero yahace dos siglos, a principios del siglo XIX, se plantearon los primeros movimientos panamericanistas.
Simón Bolívar, el Libertador, como se le reconoce y venera en toda Latinoamérica, oriundo de la actual Venezuela, contribuyó de manera decisiva, junto con el argentino José de San Martín, a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela. El Libertador compartía con su gran amigo, el general Antonio José de Sucre, un sueño de altos vuelos: que todas las repúblicas hispanohablantes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe pudieran constituirse en una Unión de Estados independientes del gobierno imperial español, que había explotado las tierras americanas, sus gentes y sus recursos en los siglos anteriores, desde la llegada de Colón al nuevo continente en 1492. En 1815 y en un documento conocido como la Carta de Jamaica, Simón Bolívar describe la situación de América, considerándola como un todo unitario y retoma el proyecto, ideado por Francisco de Miranda, de crear una gran confederación americana, que se denominaría la Gran Colombia, y que estaría constituida por las nacientes repúblicas sudamericanas, que se estaban independizando del imperio español. Un objetivo de altas miras que implicaba la derrota definitiva de los españoles en el suelo americano y para ello la colaboración de todos los caudillos regionales a lo largo y ancho de América. En su carta, con destinatario desconocido, el líder venezolano sugería que todos los esfuerzos descoordinados deberían ser unificados bajo un mando único y, como garantía de una independencia permanente, se debía crear una gran república, poderosa, que aglutinara a todos los pueblos de la América Hispana, y que pudiera desafiar las pretensiones de España o cualquier otra potencia imperial.
Desgraciadamente, con la muerte de sus dos promotores en 1830, la idea del panamericanismo sufrió un duro revés. En ese mismo año, a los 47 años de edad, Bolívar moría de tuberculosis tras una de sus campañas militares en Santa Marta, Colombia; unos meses antes, y también en Colombia, Sucre era asesinado. En sus últimos momentos de lucidez el Libertador dictó su testamento político en el que, ya gravemente enfermo, clamó porque su muerte sirviera, al menos, para permitir la consolidación de la unión y la desaparición de los intereses partidistas. No fue así ya que, al poco tiempo, se disolverían las Provincias Unidas de Centroamérica y la Gran Colombia. Intentos similares de crear una union de las repúblicas del sur de América, Uruguay, Argentina y Chile, también fracasaron ante el empuje nacionalista de las distintas repúblicas que surgieron del descalabro del imperio español
Hoy en día aún podemos vislumbrar la idea del “panamericanismo” en instituciones como MERCOSUR o la Conferencia Iberoamericana, impulsadas no tanto por la idea romántica de una América unida como por las necesidades de concertar políticas económicas competitivas dentro de una estrategia global de acceso a los grandes mercados del mundo y de defensa de los intereses comunes frente a los nuevos imperios, de signo económico, surgidos de la industrialización del S. XIX y de la pugna capitalista-comunista del S.XX (es el caso de los Estados Unidos de América, la Unión Europea o los tigres asiáticos con Japón al frente y, hasta cierto punto, Rusia, tras el desmoronamiento de la federación soviética). Todo ello sin olvidar el tremendo empuje, en los albores del siglo XXI, de las economías emergentes de los grandes países asiáticos: China e India.
El MERCOSUR es una comunidad de libre comercio entre Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina en el que también participan, como asociados, otros cinco países latinoamericanos. La Conferencia Iberoamericana, por su parte, es un foro que cada año reúne a los jefes de Gobierno de todos los países de habla española y portuguesa. En este foro se discuten problemas políticos o económicos, y en mucha menor medida, culturales y sociales, que afectan a estos países.
Otros intentos contemporáneos pueden resumirse en las ofertas populistas y controvertidas del mandatario venezolano, Hugo Chávez, que pretende hacer frente común con Cuba y Ecuador, para liderar una alternativa más solidaria y social a los acuerdos de libre comercio entre las naciones hispanoamericanas … De momento su política, lejos de unir a los pueblos americanos, ha traído como consecuencia divisiones aún mayores y un potencial de conflictos con sus vecinos sudamericanos
… Eso sin contar con el descontento de una buena parte de la población venezolana, que ve como su situación social no mejora, a pesar de las promesas y los recortes de sus libertades.
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Ernesto’s ‘birthday’ speech (Extract 7)
Aunque el exiguo de nuestras personalidades nos impide en estos casos ser voceros de su causa, creemos, y después de este viaje, más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituímos una sola raza mestiza, desde Méjico hasta el Estrecho de Magallanes, así que tratando de librarme de cualquier carga de provincialismo, brindo por Perú y por América unida.
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